
En efecto, por extraño que parezca, esta mujer de 37 años ha decidido formalizar su relación con el monumento. Hasta tal punto ha llegado la cosa que ha abandonado su apellido de soltera para pasar a llamarse “Erika La Tour Eiffel”.
Pero el caso es que no es la primera relación que tiene con un objeto. Por lo que sabemos su primer “amor” fue un arco que la convirtió en toda una campeona del arte de Legolas. Ignoramos cómo se encuentra el arco después de saber que el amor de su vida se ha ido con la torre.
Por supuesto, no ha trascendido nada de la noche de bodas (respetamos la intimidad de la pareja).
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